Foto: Dany del Pino.

Una significativa parte de la población cubana vende o ha vendido cigarros durante la presente crisis económica. Como cubana de a pie, Mirta también los vende. Su negocio no es de envergadura. Es algo informal donde las cajetillas implicadas no pasan de las cuatro asignadas a su cuota mensual. Las escasas ganancias resultantes de dicho emprendimiento se destinan a calzar los ingresos de su jubilación y a la economía del hogar.

Mirta, quien reside en un barrio del oeste de la capital cubana, no solo pose experiencia en esta suerte de ventas. Desde que la vida se tornó más dura, tres décadas atrás, ella ha experimentado con la venta de otros pequeños artículos como aguacates, café y tabacos. El objetivo de dichas ventas siempre ha sido el mismo: apuntalar la economía de la familia, lo que incluyó en aquellos años la crianza de sus hijos.

En 2021, enviudó. Desde entonces, Mirta reclama al Banco Metropolitano el dinero correspondiente a los últimos tres meses de jubilación de su esposo. Pero como siempre sucede, los interminables trámites burocráticos le han impedido el cobro de una suma que cada día se torna menos significativa. De cualquier manera, teniendo en cuenta el panorama actual, seguramente Mirta deberá continuar con la venta de cigarros mientras se le asigne la cuota de cuatro cajas mensuales (Foto y texto: Dany del Pino).

Sobre el autor

Periodismo de Barrio

Revista digital hecha desde Cuba para ampliar y diversificar la información sobre el impacto del cambio climático en poblaciones vulnerables del país, mediante la producción de investigaciones periodísticas en diferentes formatos y géneros.

16 comentarios

Deje un comentario